5 beneficios y precauciones que tener con los SSD’s

¿Conoces realmente los beneficios de un SSD? Un disco de estado sólido o SSD (por sus siglas en inglés) tiene increíbles ventajas para el PC donde lo instales. Son los discos que, actualmente, están ganando mayor difusión para su uso estándar en diversidad de dispositivos portátiles y hasta en servidores web.

¿Qué los hace tan especial? Una serie de beneficios que desde su concepción se dedicaron a vencer sus creadores. Es más, una portátil vieja puede experimentar un “subidón” de velocidad, tipo un coche con óxido nitroso, si actualizas el leal pero viejo HDD por esta tecnología.

Lo que más resalta de los SSD es la ausencia de partes mecánicas, a diferencia de un HDD que cuenta con discos y cabezales de lectura – escritura que se mueven a altas velocidades. Pero no vamos a quitar la emoción desde el principio. Este post está hecho para que conozcas tanto beneficios como precauciones a tener con los SSD. Presta mucha atención a lo que viene bajo estas líneas.  

¿Cuáles son los beneficios reales de un SSD?

Una simple actualización de hardware puede traer importantes beneficios para ese ordenador que crees que ya está un poco pasado de edad. ¿Y como lo hace? Pues a través de estos 5 excelentes beneficios. ¿Los quieres conocer?

Un menor peso y sin ruidos molestos

No podíamos empezar el top de beneficios de los SSD sin antes mencionar un aspecto impresionante: su peso es mucho menor que un HDD del mismo tamaño. Casi no lo sientes, aunque sea de 2,5”.

Y sí, hay más pequeños, pero el de este tamaño ofrece a los usuarios la mejor relación costo – GB en un diseño completamente cerrado. Y es extremadamente silencioso, tan silencioso como un Pen Driver. Ya no tendrás que escuchar la búsqueda de datos como si de una molienda se tratase.

Ahora bien, existen otros tipos de disco SSD que te mencionaremos, que son un poco más pequeños:

  • mSATA: con el factor de forma más pequeño, además de conexión diferente. Cuenta con una placa de circuito desnuda, pero es especial cuando el espacio interior cuenta.
  • M.2: otro de los modelos de SSD. También cuenta con los circuitos al desnudo, pero disponible para diferentes puertos, como SATA, PCIe, entre otros. Su tamaño se compara con una barra de chocolate pequeña.

Durabilidad más allá de lo que pensamos

¿Sabes por qué los SSD son tan duraderos? Porque sin partes móviles, no se genera tanto calor ni se afectan componentes por el gran movimiento de sus piezas. El calor en exceso es enemigo de los HDD, pero no tanto de los SSD.

Además, un dato que seguro no sabías: los SSD soportan mejor los golpes que sus contrapartes, las unidades de disco duro. Y no solo golpes, sino el desgaste diario, caídas, sacudidas, cosas que en otro tipo de discos provocaría la pérdida irrefutable de datos.

Rapidez inimaginable

Los SSD’s son discos con una rapidez increíble. A la verdad, dejan bastante atrás a los HDD’s en cuanto a arranque, transferencia de datos y aprovechamiento del ancho de banda. Esto es gracias al tipo de memoria no volátil (también llamada flash) con la que se accede y almacena de una manera más práctica.

Este es uno de los beneficios que más interesan al mundo empresarial y emprendedor de hoy, pues la gran demanda de datos exige de los componentes del hardware una respuesta inmediata. ¿Sabes cuál es la velocidad promedio de este tipo de discos?:

  • Para los más comunes, con conexión SATA, la velocidad promedio de transferencia de datos es de 550 MB/seg o un poco más.
  • Ahora bien, para SSD’s con tecnología NVMe (que usa la transferencia a través del puerto PCIe), se utiliza un mayor ancho de banda. Una actualización de este tipo de puertos (el PCIe 4.0), con 32 carriles de conexión, ofrece de forma teórica la asombrosa velocidad de 62.5 GB/seg. Es cien veces más rápido si lo comparamos con el límite de las versiones SATA III.

Mayor potencia y eficiencia para usar energía

La potencia (en función de la energía) es otro de los importantes beneficios de los SSD’s. Gracias a la ausencia de piezas que requieran movimiento, el consumo de estas unidades es una fracción, si los comparamos con los HDD’s.

Esto es un aspecto fundamental, en especial para los dispositivos que tienen elementos de energía autónoma, como el caso de las laptops. Este ahorro de energía prolonga mucho más la duración de carga de la batería, por lo que su autonomía se expande.

Tamaños con mayor practicidad

Por último, sus tamaños impactan a simple vista. Mientras los HDD empezaron a tener formas más grandes para almacenar más, los SDD redujeron sus medidas, y ahora pueden colocarse en los espacios más reducidos. El factor de tamaño fue una limitante para los primeros.

Las precauciones para que los beneficios de un SSD no se conviertan en pérdidas

Ahora bien, para que estos beneficios sean perdurables en el tiempo, es necesario que tomes algunas precauciones a la hora de manejar un SSD. A pesar de ser discos de almacenamiento mucho más rápidos, hay ciertos aspectos que no debes hacer, que antes sí hacías con los HDD’s.

Aquí te resumimos 5 de las precauciones más importantes a tomar en cuenta para mantener la vida útil de un disco de estado sólido.

No recargues tu SSD de información

Lo mejor que puedes hacer con tu SSD es instalar el sistema operativo de tu PC, y algunos otros programas de uso común, como es el caso de Office y poco más. Es decir, considera solo lo necesario para mantener su rendimiento y rapidez al arranque.

No es recomendable que su espacio libre tengas archivos: documentos, videos, imágenes o música, ya que son archivos que se cambian constantemente, se borran o se mueven de lugar. Para ello, usa una unidad externa para llevar tus archivos importantes y pesados.

Además, si tienen un peso considerable, los archivos de gran tamaño consumen ciclos de escritura. Por tanto, si copias estos archivos dentro del SSD de seguro notarás una disminución de su vida útil.

Recuerda dejar un espacio libre

Lo mejor que puedes hacer para mantener una velocidad constante de intercambio de datos es dejar un espacio libre de consideración. Para nada se recomienda almacenar grandes volúmenes de información que ocupen casi todo su espacio.

Cuando un SSD alcanza una ocupación de datos de más del 80% de su capacidad, se verá una disminución importante de su velocidad y rendimiento.

Nunca desfragmentes tu SSD

Una costumbre que se tenía con los discos duros o HDD era desfragmentar el disco. Recuerda que estos dispositivos constaban de discos que se escribían constantemente, es decir, que cambiaban los datos.

Por tanto, es un inconveniente cuando se solicita información, ya que los discos duros no copian la misma de una forma ordenada sino en los espacios libres, que pueden estar en uno u otro sector. Por tanto, mientras más fragmentado el disco, más tiempo le tomará responder a la petición de datos por los programas.

Por tanto, era necesario desfragmentar, para poder compactar los sectores, reorganizando mejor la información. Pero en el caso de los SSD, es un acto totalmente contraproducente.

¿Por qué? Porque desfragmentar solo reduce la vida útil. Los discos sólidos no tienen partes móviles, así que la lectura o escritura de la información es instantánea e independiente. Si lo desfragmentas, su funcionamiento será peor.

Mantén actualizado su Firmware

Nunca dejes de actualizar el firmware de tu disco duro. Estos códigos indicarán al control de gestión cómo hacer mejor su trabajo, además de representar el código de enlace con los demás dispositivos. Esto se traduce en un mejor funcionamiento y menos problemas.

Aunque sea nuevo, puede que tenga meses de fabricado. Por tanto, al instalar un SSD, verifica con la web del fabricante que su firmware esté actualizado, o descarga el paquete de actualización. Inclusive, el programa mismo te puede ofrecer los elementos para que lo actualices.

No uses el SSD con SO obsoletos

Por último, no te recomendamos el uso de este tipo de dispositivos con sistemas operativos obsoletos. Recuerda que un SO también ofrece soporte y mantenimiento que sirve para aprovechar todo el potencial de los componentes que conforman tu PC. Así que, si usas Windows XP, vista, 7 y hasta Windows 8, tendrás que actualizarte a las últimas versiones.